P14. Limpieza del Oído con Jeringa

Indicaciones y fundamentos para la limpieza del oído con jeringa

El cerumen endurecido puede ocasionar hipoacusia, aislamiento social y perforación de la membrana timpánica. La limpieza del oído con jeringa tiene como propósito retirar este cerumen del conducto auditivo externo con agua o con una solución recetada utilizando un equipo especial. Debido a las complicaciones y contraindicaciones relacionadas con este procedimiento, sólo podrá realizarlo un profesional capacitado.

El procedimiento puede ser necesario:

  • Para despejar una obstrucción del conducto externo que puede estar bloqueándolo.
  • Para eliminar, mediante lavado, el cerumen reblandecido que puede estar impidiendo la transmisión de las ondas de sonido a la membrana timpánica.

Descripción del procedimiento

Utilizando un otoscopio, se examina el conducto auditivo externo y la membrana timpánica. Si esta última se encuentra ilesa y no se detectan otras alteraciones, se podrá realizar el procedimiento. A veces no es posible visualizar la membrana timpánica en esta etapa debido al cerumen impactado, y en este caso se recetará al paciente un reblandecedor apropiado, que se instilará según se recete, para permitir la irrigación eficaz del cerumen. Pese a la gama de reblandecedores disponibles, cabe hacer notar que se carece de investigaciones que apoyen la justificación de la elección de alguno en particular. En estas circunstancias, el médico que receta deberá considerar el coste y el cumplimiento del paciente durante su evaluación.

En algunos pacientes, el empleo de un reblandecedor durante 4 días será lo único necesario para la eliminación eficaz del cerumen endurecido. Sin embargo, si el cerumen persiste después de este tratamiento y no hay antecedentes de perforación del tímpano, entonces se podrá aplicar líquido en el oído mediante jeringa. Aunque este procedimiento todavía se denomina «limpieza del oído con jeringa», en la práctica se ha criticado el empleo de una jeringa metálica para irrigar el cerumen a causa de los múltiples casos de lesión de la membrana timpánica (ej. perforación). Durante un período de 5 años en la década de 1990, el 19% de los casos resueltos por el Sindicato de Defensa Médica (Medical Defence Union) se debieron a la aplicación incorrecta de líquido en el oído mediante una jeringa.

En la actualidad suele utilizarse el aparato Propulse II (fig. 14-1) para este procedimiento. Es un aparato electrónico con un disco de control para garantizar la administración segura y constante de agua tibia a la presión óptima para la irrigación del oído. El empleo de puntas para aplicar el chorro «de uso individual» asegura que se cumplan las directrices para el control de las infecciones, y el aparato se limpia diariamente de acuerdo con las directrices del fabricante. No se aplicará líquido mediante jeringa en los oídos en los siguientes casos:

  • Datos de una secreción purulenta o sanguinolenta que indiquen perforación de la membrana timpánica.
  • Datos de otitis media en las últimas 6 semanas.
  • Pacientes con paladar hendido (por el aumento del riesgo de infección debido a un desarrollo deficiente de los huesos faciales).
  • Intervenciones previas en el oído, a menos que al paciente se le haya dado de alta del servicio de otorrinolaringología en un lapso previo de más de 18 meses.

Fig. 14-1

Fig. 14-1. Aparato electrónico Propulse II para la irrigación del oído.

Equipo y material

  1. Aparato Propulse II.
  2. Puntas aplicadoras (jet tips) no reutilizables.
  3. Otoscopio con conos desechables.
  4. Protección impermeable para el paciente.
  5. Agua (a temperatura corporal).
  6. Termómetro.
  7. Recipiente para el flujo de retorno.

Directrices y propósito de este procedimiento de Enfermería

  • Ayudar a explicar el procedimiento al paciente para garantizar que lo comprenda y para obtener su consentimiento y cooperación.
  • Reunir y preparar el equipo y el material para hacer más eficiente el procedimiento.
  • Garantizar la privacidad del paciente y ayudar a mantener su dignidad e individualidad.
  • Ayudar al paciente a sentarse en posición erguida, con la cabeza inclinada levemente hacia el lado afectado para facilitar la recogida de la solución que se introduce.
  • Observar al paciente durante todo este procedimiento para detectar cualquier signo de malestar o ansiedad. Ante cualquier comunicación de mareo intenso o dolor se suspenderá de inmediato el procedimiento y se solicitará ayuda médica si no se resuelven los síntomas.
  • Colocar la protección impermeable alrededor del cuello y los hombros del paciente para evitar que se moje o se estropee la ropa.
  • Colocar el recipiente para el líquido de retorno bajo el oído del paciente y pedirle que lo sostenga.
  • Después de examinar el conducto auditivo externo, insertar la punta aplicadora y dirigir el caudal de agua a «la una en punto» para el oído izquierdo y a las «once en punto» para el oído derecho.
  • Continuar hasta que el líquido que sale no contiene residuos. Se utilizará un máximo de dos reservorios de agua por cada oído.
  • Secar el oído del paciente.
  • Asegurarse de que el paciente se sienta lo más cómodo posible y verificar que haya mejorado la audición.
  • Desechar con seguridad el material utilizado, para la protección del personal.
  • Documentar de forma apropiada el procedimiento, vigilar los efectos secundarios y comunicar de inmediato cualquier dato considerado fuera de lo normal, proporcionando un informe por escrito y ayudando a la implementación de cualquier medida en caso de que surja alguna anomalía o una reacción adversa al procedimiento.

Al llevar a cabo este procedimiento, las enfermeras son responsables de sus acciones, de la calidad de la atención que brindan y del mantenimiento de los registros de acuerdo con el Código de conducta profesional: normas de conducta, desempeño y ética y conforme a las Directrices para registros y mantenimiento de registros.

Información adicional

Durante el procedimiento el paciente puede experimentar una sensación de mareo leve, que desaparecerá con rapidez si se mantiene en reposo durante un momento. Debe haber una mejoría inmediata en la capacidad auditiva del paciente. Si se utiliza un dispositivo acústico, hay que asegurarse de que funciona satisfactoriamente antes de que el paciente se marche.

Educación del paciente/cuidador

Proporcionar información sobre el personal apropiado con el cual establecer contacto en caso de que surja alguna duda durante el procedimiento.

Explicar al paciente que los acúfenos (ruidos en el oído) o los mareos pueden presentarse durante un breve lapso después del procedimiento. Si un paciente utiliza un dispositivo acústico, deberá colocarse de nuevo en su oído y probar su eficacia.

Si la aplicación de agua mediante jeringa se llevó a cabo para aliviar el cerumen impactado y mejorar la audición, se debe comentar la posibilidad de la recidiva del trastorno. Una dosis de mantenimiento de una gota de aceite de oliva por semana en cada oído puede reducir la recidiva del cerumen impactado. Recordar al paciente o cuidador que no utilice hisopos para limpiar el oído.

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