P33. Cuidados de Enfermería en el Postoperatorio

Indicaciones y fundamentos de la asistencia postoperatoria

Los cuidados de enfermería en el postoperatorio son necesarios para vigilar el estado del paciente con el fin de prevenir e identificar cualquier problema que pueda ocurrir después de un procedimiento quirúrgico.

Directrices y propósito de este procedimiento de enfermería

Al recibir al paciente de regreso a la planta

  • Leer las notas de quirófano del paciente para confirmar que se llevó a cabo el procedimiento quirúrgico y verificar las instrucciones del cirujano o del anestesiólogo; por ejemplo, la posición del paciente o si es necesaria la oxigenoterapia.
  • Verificar que la vía respiratoria sea permeable y que el paciente respire de forma adecuada. El enfermo por lo general está consciente antes de ser dado de alta del servicio de reanimación, pero se deberá verificar el grado de alerta cuando regresa a la planta. Si está muy sedado, la lengua puede obstruir la vía respiratoria al desplazarse hacia atrás. Si ocurre esto, primero se lleva a cabo la inclinación de la cabeza, la maniobra de levantamiento del mentón y se pide la ayuda que sea necesaria. Puede necesitarse el uso de una cánula complementaria para obtener una vía respiratoria permeable. Si el paciente presenta náuseas, es más seguro que sea atendido en la sala de reanimación a ser posible.
  • Vigilar la frecuencia y el ritmo respiratorio y observar signos de dificultad respiratoria.
  • Vigilar la saturación de oxígeno para cerciorarse de un riego sanguíneo adecuado. Revisar el color del paciente: los lechos ungueales y los labios en busca de signos de cianosis.
  • Al regreso del paciente a la planta se realizan las primeras observaciones a los 15 min; esto puede variar de un paciente a otro. Registrar la temperatura, el pulso (palpar el pulso radial para detectar frecuencia y ritmo), la presión arterial y la diuresis, y comparar los resultados con los registros preoperatorios e intraoperatorios del paciente. Esto revelará algunos indicios de la estabilidad clínica del paciente y permitirá reconocer con rapidez tanto el agravamiento como la mejoría en el estado del paciente. Se ha demostrado que el empleo de un sistema de Calificación de Signos Iniciales Modificada (MEWS) ayuda al reconocimiento rápido de los pacientes con riesgo de agravamiento.
  • Vigilar la herida, advertir cualquier mancha del apósito. Observar el tubo de drenaje (ej. un drenaje libre Redivac, aspiración o tubo de drenaje corrugado) que pueda tener el paciente, vigilar la permeabilidad, la cantidad de drenaje y el tipo de líquido para reconocer de inmediato si aparecen problemas como hemorragia u obstrucción.
  • Vigilar la calificación de dolor del paciente (en reposo y al moverse) y administrar los analgésicos que sean necesarios y que haya recetado el personal médico para aliviar el dolor y la ansiedad. Revisar el registro intraoperatorio y de recuperación para observar el tipo y la última dosis del analgésico para evitar una sobredosis de analgésico. Diversos estudios de investigación han demostrado que los pacientes consideran que sentir dolor es el aspecto que les provoca más ansiedad cuando se someten a una intervención quirúrgica.
  • Si el paciente tiene colocada una infusión intravenosa, verificar que funcione de acuerdo con las instrucciones del personal médico.
  • Garantizar que el paciente esté acostado en una posición cómoda en la medida de lo posible y que la posición de sus extremidades no ponga en peligro el tejido muscular y nervioso. Estas medidas ayudarán a controlar el grado de dolor.
  • Si se presenta algún problema en el estado del paciente, alertar a la jefa de enfermería y al médico responsable. Puede ser necesario aumentar la frecuencia de las observaciones, insertar una sonda vesical y registrar la diuresis cada hora e incrementar la administración de oxígeno. También puede ser necesario trasladar al paciente a una unidad de gran dependencia.

Continuación de la asistencia postoperatoria

  • Registrar la presión arterial, el pulso y la frecuencia respiratoria hasta que se estabilicen y se encuentren dentro del intervalo normal. Esto por lo general indica la reducción de la agresión fisiológica provocada por la intervención quirúrgica.
  • Ayudar al paciente a lavar y cambiarse su ropa nocturna y ofrecerle un colutorio, para tratar de que se sienta más cómodo y para que recupere un sentido de individualidad. Si el paciente ha estado utilizando medias antiembólicas, se resaltará el beneficio que representa continuar utilizándolas.
  • Estimular al paciente para que se siente en la cama bien apoyado sobre las almohadas (a menos que esté contraindicado) y que se mueva en la medida de lo posible, ayudándole a levantarse de la cama cuando los registros de la presión arterial sean satisfactorios. Estas medidas ayudan a minimizar el riesgo de complicaciones, como son la solución de la continuidad de la piel y la trombosis venosa profunda, así como la infección torácica postoperatoria.
  • A menos que esté contraindicado (ej. porque el paciente tenga colocada una sonda nasogástrica), se permite una cantidad gradual de líquido. A continuación, introducir paulatinamente alimento sólido cuando no hay vómitos y si hay ruidos intestinales, con el fin de rehidratar al paciente y para tratar de normalizar la glucemia.
  • Observar la herida con regularidad para ver si presenta exudado, hemorragia o hematoma.
  • Registrar el volumen y la hora en que el paciente elimina orina y presenta su primera defecación, ya que el estreñimiento es un problema postoperatorio común a causa de inmovilidad, deshidratación y uso de analgésicos narcóticos.
  • Realizar una evaluación constante del control del dolor para mitigar la ansiedad innecesaria en el paciente.
  • Procurar que el enfermo tenga períodos adecuados de reposo, ya que esto ayudará a su recuperación.
  • Brindar aliento y apoyo al paciente y explicarle o darle información sobre los aspectos que solicite.
  • Fomentar los ejercicios respiratorios descritos para tratar de evitar los problemas antes mencionados.
  • Al llevar a cabo este procedimiento, las enfermeras son responsables de sus acciones, de la calidad de los cuidados que brindan y del mantenimiento de los registros de acuerdo con el Código de conducta profesional: normas de conducta, desempeño y ética y las Directrices para registros y mantenimiento de registros.

Educación del paciente/cuidador

En colaboración con el paciente y/o cuidador, comprobar que puedan realizar el procedimiento necesario. Proporcionar información sobre el personal al cual dirigirse en caso de que surja alguna duda.

Dependiendo del procedimiento quirúrgico realizado, el paciente hospitalizado requiere un programa de educación planificado llevado a cabo por una enfermera con la experiencia apropiada. A todos los pacientes se les informará sobre las medidas para reducir el riesgo de que aparezcan las complicaciones postoperatorias comunes.

Los pacientes de cirugía ambulatoria y sus cuidadores asumen un alto grado de responsabilidad por la atención postoperatoria, de manera que el personal debe cerciorarse de que puedan cumplirla antes de dar el alta del paciente. Mantener un enlace cercano con el equipo de enfermería de atención primaria.

Los medicamentos que deban administrarse al alta del paciente deberán explicarse con claridad, sobre todo si son nuevos. La participación de la familia y de los cuidadores ayudará a asegurar el cumplimiento. Confirmar que el paciente y sus cuidador estén completamente informados de los riesgos de trombosis venosa profunda en el período de recuperación inicial, y explicar claramente la necesidad de continuar con la movilización y el empleo de medias antiembólicas cuando sea necesario.

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