P40. Administración de Supositorios

Indicaciones y fundamentos de la administración de supositorios

Un supositorio es un cono o un cilindro de una sustancia medicinal que se puede introducir en el recto, se disuelve de forma gradual y se absorbe a través de la mucosa rectal.

Se utiliza:

  • Para aliviar el estreñimiento.
  • Para evacuar el intestino antes de una intervención quirúrgica o de determinados estudios.
  • Para tratar las hemorroides o el prurito anal.
  • Para administrar medicamentos; por ejemplo, antibióticos, broncodilatadores o analgésicos.

Una enfermera cualificada y con la facultad para recetar tiene la capacidad de evaluar, diagnosticar y recetar un supositorio apropiado para corregir un estreñimiento grave.

Ésta es una función adicional especializada, reconocida mediante una calificación certificada por el Nursing and Midwifery Council. La revisión de los criterios Roma II en relación con el estreñimiento ofrece una guía al médico para el diagnóstico del estreñimiento, el cual también valora mediante un tacto rectal.

Equipo y material

  1. Bandeja/superficie plana.
  2. Guantes desechables.
  3. Delantal.
  4. Toallitas clínicas/pañuelos de papel.
  5. Lubricante hidrosoluble.
  6. Cubierta protectora.
  7. Recipiente para materiales utilizados.
  8. Supositorio prescrito.
  9. Acceso a instalaciones de retrete.

Los supositorios son de utilidad para la evacuación del recto. Los supositorios de glicerina lubrican las heces secas y duras y tienen un efecto estimulante leve sobre el recto. Otros supositorios con un efecto estimulante son Beogex ® y bisacodilo.

El medicamento se absorbe bien a través de la mucosa rectal y es práctico para los pacientes que no pueden deglutir el medicamento (ej. durante una convulsión epiléptica), en caso de náuseas y vómitos graves, o en personas con disminución del grado de alerta.

Directrices y propósito de este procedimiento de enfermería

Moppett (2000) analiza las últimas recomendaciones respecto a la inserción de supositorios, sugiriendo que, por razones fisiológicas, se insertará inicialmente por su extremo romo en el ano. Se plantea que esto ayuda a la retención del supositorio, ya que los músculos del esfínter anal se cerrarán alrededor del vértice y lo impulsarán hacia el interior del recto. Si se inserta primero el vértice del supositorio, como es habitual, se cierra el esfínter parcialmente sobre el extremo romo y los músculos son estimulados para expulsar el supositorio. La introducción del extremo romo del supositorio también reduce la necesidad de insertar un dedo en toda su longitud.

Es importante advertir que se trata de una maniobra invasiva y embarazosa para el paciente. El médico debe tener cuidado y consideración en todas las etapas de este procedimiento, manteniéndose alerta de los posibles problemas que pudieran surgir; por ejemplo, radioterapia previa en esta zona, detección de un carcinoma rectal previamente no diagnosticado o un antecedente de maltrato.

  • Explicar el procedimiento de enfermería al paciente para obtener su consentimiento y cooperación.
  • Procurar la privacidad del paciente y ayudarle a adoptar la posición lateral izquierda con las nalgas cerca del borde de la cama para facilitar el acceso al esfínter anal.
  • Observar al paciente durante toda esta actividad por si presenta algún indicio de ansiedad o malestar.
  • Colocar la cubierta protectora bajo las nalgas del paciente por si se produce contaminación por la materia fecal.
  • Comprobar con la receta y con un miembro cualificado del personal que el supositorio es el correcto y se está administrando al paciente apropiado para evitar errores.
  • Verter gel lubricante en una toalla clínica o papel desechable y lubricar el extremo romo del supositorio para facilitar su inserción.
  • Ponerse los guantes desechables y el delantal para su protección.
  • Apartar las nalgas del paciente con la mano no dominante para facilitar el acceso al esfínter anal.
  • Con la mano dominante, insertar el extremo romo del supositorio en el recto, hacia arriba y un poco hacia atrás para seguir el trayecto natural del recto (fig. 40-1).
  • Empujar el supositorio con suavidad en la medida de lo posible con el dedo medio para optimizar el efecto.
  • Retirar el dedo enguantado.
  • Limpiar la zona anal del paciente con una gasa clínica o con papel para limpiar cualquier resto de materia fecal.
  • Retirar la cubierta protectora.
  • Retirar los guantes y el delantal.
  • Facilitar las instalaciones de retrete cuando sea necesario. Para mitigar la vergüenza del paciente, procurar proporcionar la mayor privacidad posible, recordando que las cortinas no bloquean el sonido ni el olor.
  • Procurar que el paciente se sienta lo más cómodo posible para mantener la calidad de este procedimiento.
  • Eliminar con seguridad el equipo para evitar la transmisión de infecciones.
  • Documentar de forma apropiada este procedimiento de enfermería, vigilar los efectos secundarios y comunicar cualquier dato anormal asegurando un procedimiento seguro y para permitir que se inicien de inmediato las intervenciones médicas y de enfermería apropiadas.

Fig. 40-1

Fig. 40-1. Inserción de un supositorio rectal.

Al llevar a cabo este procedimiento, las enfermeras son responsables de sus acciones, de la calidad de la asistencia que brindan y del mantenimiento de los registros de acuerdo con el Código de conducta profesional: normas de conducta, desempeño y ética y conforme a las Directrices de registros y mantenimiento de registros.

Educación del paciente/cuidador

En colaboración con el paciente y/o cuidador, comprobar que puedan llevar a cabo el procedimiento que sea necesario. Proporcionar información sobre el personal apropiado al cual dirigirse en caso de que surja alguna duda.

Comentar al paciente las razones por las que se administra el medicamento por vía rectal, ya que puede desconocer esta vía de administración. También se debe dar información sobre la autoadministración de los supositorios.

Si se recetan supositorios para aliviar el estreñimiento, puede ser apropiado analizar las formas en las que el mayor ejercicio, el líquido y la dieta pueden aliviar este problema. Asimismo, cabe comentar la conveniencia de adquirir un hábito que favorezca el vaciado intestinal a la misma hora todos los días y que permita el tiempo adecuado para que esto ocurra. Puede ser de utilidad una gráfica sobre el hábito defecatorio para que la cumplimente el propio paciente y que ayude a resolver el problema del estreñimiento.

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