La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su hijo recién nacido. Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es beneficiosa para el niño, para la madre y para la sociedad, en todos los países del mundo. La situación, en cierto modo crítica, de la lactancia materna en nuestro medio y sus evidentes excelencias para la nutrición infantil, no deben hacer olvidar algunos conceptos cambiantes: dependencia de la nutrición y salud de la madre; mejor conocimiento de los factores que intervienen en la adaptación digestiva y general al nuevo sistema de nutrición que sustituye al transporte placentario; inconvenientes, contraindicaciones y nuevos riesgos, como el paso a la secreción láctea materna de fármacos, drogas, sustancias tóxicas ambientales o agentes infecciosos antiguos y también recientes, como el VIH. El médico, y el pediatra especialmente, no considerará los detalles técnicos de la lactancia materna como de interés exclusivo para las mismas madres o personal de enfermería, al contrario, si los conoce bien, podrá aconsejar para su mejor realización y la prevención del frecuente fracaso precoz, con los consiguientes riesgos digestivos, metabólicos, inmunológicos y psicológicos para el lactante. Se recordará que el lactante depende totalmente de la madre o de los que le rodean para recibir este aporte vital. Pero no se trata sólo de la supervivencia, sino de asegurar de forma óptima la satisfacción de la saciedad y el gusto, permitir el normal crecimiento y una vida afectiva correcta, en esta etapa oral del desarrollo psicomotor. Hay que tener en cuenta en todo momento, tanto las necesidades anabólicas y energéticas, como las adaptativas y psicoafectivas.
Se habla de lactancia artificial cuando el niño, durante el primer año de vida, recibe un alimento distinto de la leche de mujer, tradicionalmente leche de vaca o de otros mamíferos más o menos modificada, y en la actualidad predominantemente fórmulas sintéticas, cuyos componentes proteicos derivan, generalmente, de la leche de vaca. Su conocimiento es imprescindible para todo sanitario relacionado con los niños, por su gran difusión, por sus persistentes inconvenientes y porque con ella son posibles intolerancias y errores que afectan al niño de forma inmediata o tardía, a nivel digestivo, nutricional, inmunológico y psicológico. Estos estudios han constituido uno de los capítulos más característicos de la pediatría, desde sus comienzos, de modo que ésta se distingue como una de las ciencias médicas con mayor dedicación a la dietética y nutrición.
Alimentación complementaria (AC) del lactante es la introducción de cualquier alimento no lácteo sólido, semisólido o líquido, dado diariamente, de forma regular y continuada, y en cantidad significativa, sustituyendo en parte a la leche que esté tomando sea en lactancia materna o de fórmula adaptada, en lactancia artificial o mixta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade:
La nutrición, que constituye una medida fundamental en el niño sano, tiene aún más importancia en el enfermo. La terapéutica dietética está relacionada con la fisiología del crecimiento y la nutrición, metabolismo, desarrollo del tubo digestivo, función renal o desarrollo neurológico. Esto ha originado una amplia tecnología de preparación y administración de nutrientes, tanto por vía enteral como parenteral, y ha aparecido una extensa gama de preparados que cubren prácticamente todas las situaciones clínicas con diferentes regímenes correctivos.
Los nutrimentos que el organismo utiliza para mantener su condición nutricional se obtienen a partir del tubo digestivo por medio de la ingesta de alimentos o, en algunos casos, por medio de alimentaciones líquidas.
La obesidad se define como un exceso de acumulación de grasa corporal, con complicaciones patológicas múltiples específicas para los órganos afectados.
La nutrición insuficiente sigue siendo un problema importante de salud en todo el mundo. Los países en desarrollo tienen una prevalencia del 10% al 16% de poblaciones con desnutrición, y generan el 98% de la población total.
La leche de vaca es la más utilizada en la alimentación del niño, sin embargo, el estudio comparativo entre la leche de vaca y la leche de mujer muestra amplias diferencias.